El desguace de las musas
Teatro
La Zaranda
Domingo 12 de mayo 20:00 h.
Teatro El Sauzal
Libro abierto

Sinopsis

La Muestra Escénica Iberoamericana presenta en el Teatro El SauzalEl desguace de las musas, de la compañía madrileña La Zaranda.

Se abre el telón. El viejo cortinaje grana desprende tufo de sudor y desinfectantes. Las notas musicales se dispersan por la penumbra mal ventilada, antes de diluirse en el fondo de los vasos. Bajo los focos que proyectan azul noche, el diezmado corazón de cantantes ensaya una rudimentaria coreografía. Pereza de albornoces, chándales y mallas remendadas, aliñado con boas desplumadas, brillantes quincallas y acoplamientos de micrófono. Carnes rígidas que esconden tantos deseos, miradas desnudas que saben de tantos ocasos. La mueca de la muerte, oculta última del maquillaje barato. En el espejo del camerino, rodeado por bombillas fundidas, ha quedado escrito con pintalabios: El desguace de las musas.

Allí se refugian estos restos de coristas, vedettes desfondadas, ruinas de cantante, agonía y furor de una cultura, a la hora de cierre, la nostalgia bailando en la penumbra, la hora en que las sillas se colocan sobre las mesas.

Equipo

Ficha artística

  • Actores: Gabino Diego, Inma Barrionuevo, Mª Ángeles Pérez-Muñoz, Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez
  • Autor: Eusebio Calonge
  • Dirección: Paco de la Zaranda
  • Producción artística: Eduardo Martínez.
  • Iluminación: Peggy Bruzual
  • Vestuario: Encarnación Sancho
  • Fotografía y publicidad: Victor Iglesias

GALERÍA DE IMÁGENES

Maletín

La compañía

La Zaranda

Han pasado casi cuatro décadas desde que La Zaranda emprendió su camino teatral, a lo largo del cual ha realizado una intensa labor creativa que le ha valido un gran prestigio internacional. Su trayectoria tiene como constantes teatrales, el compromiso existencial y la fidelidad de sus raíces tradicionales; como recursos dramáticos, el uso simbólico de los objetos, la expresividad visual, la depuración de textos i la plasmación de personajes límite, y como método de trabajo un riguroso proceso de creación en comunidad.

La Zaranda, como un cedazo que preserva lo esencial y rechaza lo inservible, desarrolla una poética teatral que, lejos de formas estereotipadas o efímeras, ha consolidado un lenguaje propio, que siempre intenta evocar la memoria e invitar a la reflexión.

Son incontables los festivales recorridos en más de treinta países de tres continentes. Premiados por la crítica en Madrid, Barcelona, Montevideo, Buenos Aires, Nueva York o El Cairo, entre otras ciudades, han hecho residencia artística en el ThéâtreSorano de Tolosa de Llenguadoc y en la Biennale di teatro di Venezia. Han impartido cursos en la StateUniversity de California. VillanovaUniversity de Filadelfia, Institut del teatre de Barcelona, el CCBB Internacional de Säo Paulo, etc. En el 2010 obtuvo el Premio Nacional de Teatro.

El origen del teatro La Zaranda se remonta al periodo de tránsito a la década de los setenta. Después de un cúmulo de experiencias individuales, fue en el 1978 cuando se produjo el encuentro y la decisión de condensar todas sus experiencias en una fase de trabajo. Partían de unas premisas de hacer camino: querer conducir la obra teatral hasta ese punto de tensión en que drama y vida confluyen, negar todo tipo de concesión al teatro muerto, con todos sus academicismos evidentes, al teatro de las falsas vanguardias, con patente de modernidad, aplicadas al decorativismo más banal, que nada más conduce al bostezo.

Ir más allá de las formas adquiridas, no abandonar la búsqueda constante. Renunciar a los hitos sobresalientes que puedan establecer una rutina, reafirmar un estilo en permanente transición… Lo que importa es la acción de crear, no fabricar conservas artísticas que se abran en cada representación. Es necesario mantener la tensión, jugársela en cada situación, desarrollar cada realidad escénica para que se convierta en viva.

Sus propuestas se caracterizan por crear climas poéticos, alejados de estereotipos y ofrecen depurados textos oníricos, con ecos lorquianos y aires esperpénticos. El humor y las metáforas también son habituales en los montajes de una compañía que apuesta por un lenguaje lleno de resonancias filosóficas en transición permanente.

Micrófono

Público

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